Dos noticias: Un escupo en la cara a Michelle y
huevazos a Longueira. Me aburre hacer un
juicio de si es correcto o incorrecto que alguien haga eso, así como me aburre
analizar si las víctimas de estos actos son merecedores de tales agravios. Lo
que más me interesa es el acto en sí, y lo que que representa. Ambas son demostraciones de repudio,
desprecio, sin otras posibles interpretaciones. Pero ¿Por qué estos
presidenciables reciben huevos o escupos? Creo porque están absolutamente
deslegitimados, tanto, que todo lo que dicen no puede ser más que otra mentira
y parece chiste que se estén postulando para seguir haciendo las mismas
tonteras. La reacción de estas personas es la victimización, su discurso no es
más que autocompasión ante las agresiones
provenientes de mal educados que no
entienden la democracia. Mi opinión es que como en todas las cosas importantes,
las visiones miopes no ayudan en absoluto. Las personas comunes y corrientes
siempre son delincuentes, flojos, terroristas
o vándalos que no respetamos la
democracia, en cambio ellos, pobres víctimas de estos salvajes terroristas.
Me gustaría que por esta vez se preguntaran qué están
haciendo ellos que genera tales niveles de repudio. ¿De verdad la explicación
del salvajismo es suficiente?. ¿Son ellos blancas palomas que no merecen ese
trato?, y hablando de democracia, ¿qué hechos concretos han impulsado para
mejorar la representatividad de la actividad política? Y ellos, que no son
salvajes, ¿cuánto han escupido a todos los chilenos desde 1990? Si ellos no
fueran igual o más limitados que las personas que utilizan estos medios para
expresarse, quizás nunca hubiese habido escupos o huevos y podríamos hablar de las verdaderas propuestas
en los noticiarios. Todo lo que les esta sucediendo es producto de sus propios
actos en el pasado, si no logran ver esto, no veo cómo se podría sanar ese país
enfermo.

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