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martes, 4 de junio de 2013

El Cartón


Me encuentro en un lugar donde mis pergaminos  son NULOS. Me ha tocado que me preguntan qué hacía en Chile y mi respuesta es “I’m a qualified speech pathologist” . Si el que pregunta es de Asia, tendré que explicar de qué se trata lo que hago desde cero porque de verdad no saben de lo que hablo, como recuerdo que lo tuve que hacer ante la misma pregunta cuando recién entre a mi carrera a inicios de los 00s. En efecto llevo 13 años en esto, considerando como el inicio el  día en que entre a la Universidad de Chile a esa sala llena de mujeres y pocos hombres. Teníamos entre 17 y 18 años y puedo asegurar nadie sabía cuántas cuerdas vocales tenemos los seres humanos.
 Como he dicho, mis credenciales no me siguieron hasta acá y las razones son muchas

y tienes varios niveles. Lo más obvio y superficial es que mis formación me permite el abordaje del español y no el inglés. Esto hace cierto sentido, pero la verdad es que desde que practico la fonoaudiología, poco he enseñado de español y la terapia siempre ha sido a nivel de lenguaje, no de lengua, ya que lo que un fonoaudiólogo hace es muy distinto a lo que un profesor de inglés (como segunda lengua) hace. En otras palabras, en Australia y Chile los mecanismos de adquisición y alteración del lenguaje y la comunicación son los mismos. Para qué aclarar que la deglución es exactamente la misma en absolutamente todos los países del mundo, lo hago de todas maneras para hacer hincapié en que no me considero totalmente incapacitado para ejercer aquí.
Un segundo nivel es que las limitaciones no son mías propiamente tal, sino más bien del proceso mismo de enseñanza producto de la baja calidad de la educación recibida en Chile. En otras palabras estoy siendo víctima de la sociedad en que  me crie, la cual no estaría aprovechando mis potencialidades y creo también, en distintos  grados, las de todos los Chilenos. Esto es muy penoso de pensar, pero reversible, sólo tengo que “meterle” más plata y tiempo a mi cerebro. En verdad me da mucha lata el tema de la educación así que mejor no sigo.
Una tercera explicación es que el grado académico no determina nada. A mí no me siguió hasta aquí porque a pesar de que estamos convencidos de que es importantísimo, a mí me queda muy claro que no es constutivo de mí  ni me  define  así como no lo hace con nadie. Esta separado de la persona, siendo una etiqueta sobrevalorada que nos clasifica de manera artificial. Como decía mi loco profesor de ética  en la universidad, un flato no tiene mayor relevancia fisiológica que un pensamiento profundo, aunque nosotros valoremos ambos de manera muy distinta. ¿Es el poto menos importante que el cerebro para el funcionamiento del organismo? Obviamente existe una jerarquía funcional, pero  basta con que uno de los dos deje de funcionar para que la consecuencia sea la misma: La muerte. Con las personas pasa lo mismo, pero en chilito nadie quiere ser “poto”, porque al poto le pagan mal y es mal mirado siendo que es esencial. Ahora resulta que estamos llenos de “cerebros” muy orgullos ellos  de serlo, pero que de todas maneras se ven forzados a trabajar de “poto” con todos los problemas sociales que esto tiene:  frustración, infelicidad, muchas personas sobre calificadas y no personas adecuadamente calificadas para lo que se requiere, desperdicio de recursos, etc.

Australia es el mejor país del mundo para vivir según el último ranking de los países la OCDE, el mismo donde Chile está a la cola. Esta noticia no me hubiese importado si estuviera en Chile, pero desde aquí se lee de manera muy dolorosa. No dejo de preguntarme cual es la causa de esto. Sé que son solo números, que no hay que tomárselos tan en serio, pero tampoco hay que pasarlos por alto ya que si bien  no dicen todo, seguramente dicen algo, sólo que yo no sé qué es. Solo se me ocurre mencionar que la competencia aquí es fuerte, y los títulos que se exhiban son muy importantes para conseguir un status económico y social, y aunque existen desigualdades importantes, los australianos tienen un límite claro: No dejar que ninguno de sus compatriotas vivan en la miseria. El fondo del hoyo, aquí, asegura una dignidad mínima para todos, lo que nadie cuestiona.   ¿Se puede decir lo mismo de Chile? No lo sé realmente, pero las personas en Dichato que están pasando su cuarto invierno viviendo en medias aguas, o los que recibieron viviendas del gobierno pero que están anegados y con el alcantarillado rebalsado  nos pueden dar una pista. Creo que somos una sociedad no solidaria en absoluto, subimos al poder a las personas más nefastas posible y no hemos hecho más que tirarle más agua al que se está ahogando, total si tengo un buen título en una buena universidad con un trabajo bien remunerado es porque yo me merezco la recompensa por mi esfuerzo, el resto que se rasguñe como pueda, eso es lo que se obtiene por ser flojo. Puta que hay flojos en Chile!.

1 comentario:

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