
Me encuentro en un lugar donde mis pergaminos son NULOS. Me ha tocado que me preguntan qué
hacía en Chile y mi respuesta es “I’m a qualified speech pathologist” . Si el
que pregunta es de Asia, tendré que explicar de qué se trata lo que hago desde
cero porque de verdad no saben de lo que hablo, como recuerdo que lo tuve que hacer
ante la misma pregunta cuando recién entre a mi carrera a inicios de los 00s.
En efecto llevo 13 años en esto, considerando como el inicio el día en que entre a la Universidad de Chile a
esa sala llena de mujeres y pocos hombres. Teníamos entre 17 y 18 años y puedo
asegurar nadie sabía cuántas cuerdas vocales tenemos los seres humanos.
Como he dicho, mis
credenciales no me siguieron hasta acá y las razones son muchas
y tienes varios
niveles. Lo más obvio y superficial es que mis formación me permite el abordaje
del español y no el inglés. Esto hace cierto sentido, pero la verdad es que
desde que practico la fonoaudiología, poco he enseñado de español y la terapia
siempre ha sido a nivel de lenguaje, no de lengua, ya que lo que un
fonoaudiólogo hace es muy distinto a lo que un profesor de inglés (como segunda
lengua) hace. En otras palabras, en Australia y Chile los mecanismos de
adquisición y alteración del lenguaje y la comunicación son los mismos. Para
qué aclarar que la deglución es exactamente la misma en absolutamente todos los
países del mundo, lo hago de todas maneras para hacer hincapié en que no me
considero totalmente incapacitado para ejercer aquí.
Un segundo nivel es que las limitaciones no son mías
propiamente tal, sino más bien del proceso mismo de enseñanza producto de la
baja calidad de la educación recibida en Chile. En otras palabras estoy siendo
víctima de la sociedad en que me crie,
la cual no estaría aprovechando mis potencialidades y creo también, en distintos grados, las de todos los Chilenos. Esto es
muy penoso de pensar, pero reversible, sólo tengo que “meterle” más plata y
tiempo a mi cerebro. En verdad me da mucha lata el tema de la educación así que
mejor no sigo.
Una tercera explicación es que el grado académico no
determina nada. A mí no me siguió hasta aquí porque a pesar de que estamos
convencidos de que es importantísimo, a mí me queda muy claro que no es constutivo
de mí ni me define
así como no lo hace con nadie. Esta separado de la persona, siendo una
etiqueta sobrevalorada que nos clasifica de manera artificial. Como decía mi
loco profesor de ética en la
universidad, un flato no tiene mayor relevancia fisiológica que un pensamiento profundo,
aunque nosotros valoremos ambos de manera muy distinta. ¿Es el poto menos
importante que el cerebro para el funcionamiento del organismo? Obviamente
existe una jerarquía funcional, pero basta con que uno de los dos deje de funcionar
para que la consecuencia sea la misma: La muerte. Con las personas pasa lo
mismo, pero en chilito nadie quiere ser “poto”, porque al poto le pagan mal y
es mal mirado siendo que es esencial. Ahora resulta que estamos llenos de
“cerebros” muy orgullos ellos de serlo, pero
que de todas maneras se ven forzados a trabajar de “poto” con todos los
problemas sociales que esto tiene:
frustración, infelicidad, muchas personas sobre calificadas y no
personas adecuadamente calificadas para lo que se requiere, desperdicio de recursos,
etc.
Australia es el mejor país del mundo para vivir según el
último ranking de los países la OCDE, el mismo donde Chile está a la cola. Esta
noticia no me hubiese importado si estuviera en Chile, pero desde aquí se lee
de manera muy dolorosa. No dejo de preguntarme cual es la causa de esto. Sé que
son solo números, que no hay que tomárselos tan en serio, pero tampoco hay que
pasarlos por alto ya que si bien no
dicen todo, seguramente dicen algo, sólo que yo no sé qué es. Solo se me ocurre
mencionar que la competencia aquí es fuerte, y los títulos que se exhiban son
muy importantes para conseguir un status económico y social, y aunque existen
desigualdades importantes, los australianos tienen un límite claro: No dejar
que ninguno de sus compatriotas vivan en la miseria. El fondo del hoyo, aquí, asegura
una dignidad mínima para todos, lo que nadie cuestiona. ¿Se
puede decir lo mismo de Chile? No lo sé realmente, pero las personas en Dichato
que están pasando su cuarto invierno viviendo en medias aguas, o los que
recibieron viviendas del gobierno pero que están anegados y con el
alcantarillado rebalsado nos pueden dar
una pista. Creo que somos una sociedad no solidaria en absoluto, subimos al
poder a las personas más nefastas posible y no hemos hecho más que tirarle más
agua al que se está ahogando, total si tengo un buen título en una buena
universidad con un trabajo bien remunerado es porque yo me merezco la
recompensa por mi esfuerzo, el resto que se rasguñe como pueda, eso es lo que
se obtiene por ser flojo. Puta que hay flojos en Chile!.
Bkn!!!
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